dissabte, 6 de juny del 2009

"¡Eres demasiado madre!"

Me dice a menudo. Cree que tengo una paciencia inagotable, una serenidad increíble. Hago cosas de las que ella no era capaz como amamantar a mi hija, no permitir que llore sólo porque no me apetezca estar por ella o quiera descansar... porque la acaricio cuando lo pide y no cuando me apetece, porque espero a que tenga sueño en vez de acostarla porque quiero cenar tranquila. Me cuenta que ella no tenía paciencia, que se cansó de la teta a los dos meses, que estaba deseando volver al trabajo porque en casa con su bebé se ahogaba y los 4 meses de permiso se le hicieron eternos. Se desesperaba porque su bebé pasó los primeros meses de vida llorando hasta que se dormía, y porque le reclamaba brazos. Que ya no podía ir al cine, que llegaba de la oficina cansada y tenía que ocuparse de su hija... pero que no importa, porque los niños se crían igual, llorar a solas no les causa ninguna consecuencia y no pasa nada por no estar por ellos tanto como reclaman... por eso le sorprende que yo sí haga todas esas cosas, y le llama la atención lo diferente que es mi hija de la suya. Esta niña parlanchina y escandalosa que se pasa el día riendo y jugando, haciendo gracias a todo el mundo, no tiene nada que ver con la llorona que parecía tener terror a su cuna y que le giraba la cara cuando le daba besos... a ella la hija "le salió" arisca y reservada, miedosa y rencorosa. Cosas de la personalidad, cuestión de azar, dice siempre.

Está muy bien comparar y debatir, pero creo que la distancia hacia su hija y su desconexión del rol de madre sigue siendo su mayor escollo al relacionarse con su hija. De otro modo no comprendo que sea capaz de de contarme todo eso sin reparar en el detalle de que el bebé llorón e inoportuno era yo.

4 comentaris:

Vero ha dit...
L'autor ha eliminat aquest comentari.
Vero ha dit...

se puede ser demasiado madre? o_O

Nadia ha dit...

jajaja... por lo visto yo puedo!

Vero ha dit...

enhorabuena!!! jjajajaja