http://www.elmundo.es/elmundosalud/2009/04/06/psiquiatriainfantil/1238998806.html
Este artículo me ha hecho pensar en el campo de batalla permanente que es la casa de mis padres. La distancia nos ha dado cierto desahogo y nos ha permitido tratarnos con respeto por primera vez, pero con mi hermana es peor un de lo que fue conmigo. Ella es la eterna víctima del agravio comparativo, la etiquetada como mala, gandula, egoísta, que parece haberse creído esas etiquetas y ha acabado representándolas a la perfección. Oír las descalificaciones continuas entre unos y otros me crispa y me pone en tensión como si se dirigiesen a mí otra vez, y veo cómo cambia la expresión de mi hija cuando lo presencia, aunque el tema no vaya con ella.
Uno de mis principales objetivos es no perderle nunca el respeto, no ridiculizarla, no confundir paternidad con paternalismo. Espero que dejar constancia aquí me ayude a no olvidarlo.
dilluns, 6 d’abril del 2009
Subscriure's a:
Comentaris del missatge (Atom)
Cap comentari:
Publica un comentari a l'entrada