dimarts, 11 d’agost del 2009

bebés autónomos vs bebés desapegados

Cuando S era muy, muy pequeñita había tardes que me sentía un poco anulada en su demanda. A mí me hace feliz colmar sus necesidades, pero hay ocasiones en que son las 17h de la tarde y una huele mal, se está meando por momentos, ha comido corriendo con una sola mano y no ha podido descansar ni un minuto... y tienta pensar en los bebés bienacostumbrados.
Me imaginaba cómo serían esos bebés que jugaban en sus mantitas o se entretenían en sus hamacas mientras sus madres se duchaban, comían o hablaban por teléfono. Los que pasaban un rato en su cuna sin queja alguna y regalaban a su madre una horita de libertad.
Con el tiempo, en esos momentos de debilidad la comparaba con los bebés que exploraban por su cuenta toda la casa, que rodaban solos por la alfombra... mi hija empezó a moverse pronto pero no consentía hacerlo sin nuestra mano en contacto permanente.
Me gusta quién es mi hija pero no acababa de entender por qué alguien como ella, que tiene todas las virtudes del mundo, era tan dependiente y ansiaba tanto mi contacto, mientras otras madres me contaban orgullosas que sus hijos eran seguros e independientes PORQUE eran ya autónomos. Era como si lo suyo fuese percibido como una tara por los demás.

Bueno, mi hija ya gatea, camina y corre, ya explora cosas por sí misma. Y he hecho un re-descubrimiento (porque ya lo sabía, pero cuando tenía un mal día no pensaba en ello). A mi hija le gusta estar pegada a mí, le agrada mi contacto. Ella es autónoma y no me necesita ya para desplazarse, pero cada pocos minutos deja lo que esté haciendo, viene y me abraza, me besa, me sonríe. Ahora me apena entender que los bebés que no echaban de menos ese contacto desde su hamaca/suelo/coche no eran criaturas independientes y seguras como alguna madre pretendía sino hijos del desapego. De hecho es demencial atribuir esas cualidades a un bebé de pocos meses, y lo que la sociedad debería estar haciendo es echar una mano para que las madres puedan asumir esa demanda y cubrirla satisfactoriamente en lugar de castigarlas por intentarlo y buscar mil maneras de convertir a los hijos en muñecos y atribuirles rasgos de personalidad (crueldad, egoísmo, independencia) propios de adultos.
Y hoy que mi hija está dejando de ser bebé para ser niña todavía se aprecia más la diferencia abismal en el trato, en las muestras de cariño y en la forma de actuar de los hijos hacia las madres.
Me asusta pensar hasta dónde habrán llegado a separarse esos caminos que prometían ser paralelos y a dónde va a llevar a cada individuo todo ese historial emocional.

6 comentaris:

Vero ha dit...

Me encanta leerte. Es como leer mi vida explicada con una claridad y una sencillez de la que soy incapaz.

Nadia ha dit...

¿Sí? pues a mí me parece que me ha quedado caótico, no he terminado de decir exactamente lo que quería... :P

Vero ha dit...

XDD, creo que eso siempre pasa, por lo menos a mí. Pero, de verdad, que siempre me gusta mucho como escribes, te expresas muy bien.

Nuria ha dit...

Hola Nadia, yo hace pocos días que he descubierto tu blog, y todavía estoy de piel de gallina, tenemos una forma de pensar muy similar, sin embargo tu lo expresas maravillosamente, además parece que hayas criado a mi hija, una "niña muy dependiente" esa es la etiqueta más "bonita" que le han colgado, imagino que conoces de sobras otras etiquetas similares.
Lo dicho, encantada de conocerte, de leerte y de comprenderte. Creo que formas parte de Hospitallet, a mi tambien me gustaria, he enviado un mail sin respuesta, me podrás informar??? Gracias!

Nadia ha dit...

Hola Nuriaicarla, creo que ya tienes respuesta ;)

Nuria ha dit...

hummm! has acertado! que sospechoso.... ten cuidado que soy muy lista y enseguida ato cabos... jajaj gracias!