dimarts, 23 de desembre del 2008

Mi hija no es un florero

Cuando vamos de visita, todo el mundo recibe a Saïda con bromas varias. Les gusta que ella se ríe porque sienten que interactúan con ella, que le resultan graciosos... es lo más parecido a amor que pueden percibir de ella desde su posición marginal, fuera de la díada que sólo ella y yo componemos.
Después llega la hora de la comida y entonces llega la frase: "Bueno, ahora ponla en el cochecito y lo dejamos en el pasillo, a ver si se duerme mientras comemos".
Vaya! ya nos hemos reído y hemos jugueteado con la muñeca, ahora que la tenemos bien excitada nos conviene que caiga fulminada en brazos de Morfeo porque, claro, nos queremos sentar a comer sin interrupciones.
Da la casualidad de que, por muy bebé que sea, no deja de ser una personita, dependiente pero autónoma, y si no tiene sueño no se va a dormir. No sólo eso, sino que dudo que comprenda tampoco por qué si hace un momento se la han pasado de uno a otro, le han reído y chillado como monos en plena cara y la han sobado invadiendo su espacio personal (algo que no le harían a un adulto), ahora la atan a un coche y la dejan a oscuras en el pasillo mientras los oye hablar a lo lejos. Yo les digo que no va a funcionar, pero siempre hay quien insiste e insiste para que lo intente. Yo les digo que lo voy a probar por última vez para que se convenzan, pero que conozco a mi hija y sé cuándo no quiere estar sola.
Y Saïda estalla en llanto, con toda la razón del mundo. Yo me levanto y la cojo, me siento con ella en el sofá, me la pongo al pecho si quiere, ycuando terminen ellos ya habrá quien la coja para que yo pueda comer. Oigo comentarios durante toda la comida: esto no es vida, la dejo que me tiranice, la niña "tiene que aprender" a dejar a los mayores en paz, que no es normal un bebé que no se esté callado en su cochecito (vuelta al mito del bebé sin voluntad)... para ponerla a dormir la tratan como un ser inerte, pero para imponer autoridad dan por sentado que entiende, aprende y razona... la personifican o cosifican a voluntad y según les convenga, la anulan como persona.
Eso, y no el tardar 15 minutos más en comer, es lo que me duele. Mi hija no es un florero, no es un muñeco con el que se juega antes del aperitivo, y no se la pone a dormir cuando nos viene bien: si no tiene sueño, no lo tiene y punto.

2 comentaris:

Vero ha dit...

No hay un emoticono para los aplausos?

Nadia ha dit...

No sabía que tenías blog! Jeje, hemos escrito posts paralelos...