dijous, 20 d’agost del 2009

Síndrome de Stendhal

He descubierto el catalizador instantáneo del síndrome de Stendhal.
La puerta a ese otro mundo se esconde entre los rizos de Saïda.
La abrazo, hundo la nariz en su cabellera, cierro los ojos... aspiro el aroma a leche, sudor y vida y su energía me manda a ese mundo secreto de una patada. Me encanta ser la única que tiene la llave...